martes, abril 13, 2010

Como cuidar la Imágen en Internet

Lo bueno, lo feo, lo malo... Cualquier cosa publicada sobre usted en internet puede aflorar en una simple búsqueda o con solo escarbar un poco, con todo lo que eso supone.
Erik Kopelman, profesional del desarrollo empresarial para una agencia de internet de Nueva York, ha tenido que enfrentarse a una acusación que apareció en la red en 1997, cuando estaba en el consejo estudiantil de la State University of New York, en Binghamton. "La acusación de malversación de fondos apareció en el periódico estudiantil. Sabía que podría dar una explicación convincente si en un momento dado había algún problema y, de hecho, no lo hubo, pero fue un motivo de preocupación durante los dos primeros años que estuve buscando empleo."
  • Cómo proteger su reputación en internet
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Kopelman afirma que con el tiempo dejó de pensar tanto en el asunto. "En los años que han transcurrido desde entonces, nadie lo ha vuelto a mencionar. Ahora, mi currículum habla por sí solo."
Doce años después, esta entrada en internet no pasa de la segunda página de resultados al buscar en Google el nombre de Kopelman. Él no ha hecho nada para deshacerse del resultado, pero existen formas de labrarse una buena reputación en línea y alejar los resultados negativos que podrían resultar disuasorios para las empresas contratantes.
La mejor forma de gestionar una reputación en internet es generando resultados de búsqueda positivos que aparezcan los primeros de la lista al buscar en Google y que desplacen los resultados negativos
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Algunos de los primeros resultados de Erik Kopelman incluyen su perfil de LinkedIn y cuestiones relacionadas con su colaboración con organizaciones benéficas, como la American Cancer Society o la American Liver Foundation.
Según Andy Beal, coautor del libro Radically Transparent: Monitoring and Managing Reputations Online (Radicalmente transparente: control y gestión de la reputación en internet), las páginas personales en sitios como Facebook, LinkedIn y Twitter aparecen de las primeras en las búsquedas de Google. LinkedIn en particular lanza un mensaje positivo a las posibles empresas contratantes porque se considera una red altamente profesional. Andy afirma que el 78% de las empresas contratantes utiliza motores de búsqueda en sus procesos de selección de nuevos candidatos.
Jason Fleischer, responsable ejecutivo de recursos humanos del Abacus Group, opina que las redes sociales como Facebook y a mayor escala, LinkedIn, son útiles en algunas de las búsquedas que realiza: "El currículum ofrece normalmente la primera impresión, pero Facebook puede transformar lo que es una fría búsqueda en un proceso mucho más humano, sobre todo si se tienen intereses o amigos en común. LinkedIn ofrece todavía más información profesional específica".
Aparte de registrarse en redes sociales, Andy Beal recomienda una serie de acciones que pueden ayudar a proteger la marca personal y la reputación virtual. Por mucho que proteja su credibilidad, lo más importante es que supervise cualquier actividad relacionada con su nombre. Establezca una fuente de noticias de modo que sepa inmediatamente si su nombre aparece en algún blog o en noticias, y de qué forma. Según Andy Beal, esto es imprescindible, aunque sea lo único que haga.
Pero habría que ir más allá. También es bueno que registre un dominio con su nombre o que se inscriba en todas las redes sociales que se le ocurran. De este modo asegurará su presencia en la red y evitará que lo confundan con alguien que tenga su mismo nombre. Después, hay que tomarse muy en serio lo que se publica en internet, porque a menudo los resultados negativos se deben a cosas que hemos publicado nosotros mismos. Según explica Andy Beal, "Poder contarle al mundo lo que hacemos en cada momento no significa que tengamos que hacerlo, y añade que un abrumador 35% de las empresas contratantes afirma haber descartado a candidatos por lo que han encontrado sobre ellos en internet. Fleischer afirma no haber visto nada en LinkedIn o Facebook que descalifique a un candidato, salvo cuando es evidente que no se toman las redes sociales en serio o han sido sarcásticos al hablar de sus trabajos y experiencia. Aun así, siempre hay gente que usa internet mejor que otros.
Una vez que haya puesto un pie en la red, deberá usar palabras llamativas, términos que se usen en las ofertas de empleo para describir su ocupación. Fleischer recomienda también seleccionar las casillas de LinkedIn donde se dice que estamos abiertos a nuevas oportunidades; ser específicos y usar palabras que aparezcan en la descripción del puesto, sobre todo si trabajamos en un mercado nicho. Según Fleischer, hay que dejar claro quiénes somos y qué estamos buscando.
No obstante, aunque tome las medidas adecuadas para crear una reputación virtual positiva, hay aspectos que siempre quedarán fuera de su control. Cualquier artículo en un periódico o revista que aporte pruebas o que meramente insinúe que se ha producido una infracción (como el informe que apareció sobre Kopelman) podría empañar su reputación en internet. En el caso de Kopelman, el artículo fue escrito por periodistas estudiantiles que según él, abordaron el tema desde una perspectiva sensacionalista. "La red es mucho más poderosa que entonces -afirma-. Por eso tengo mucho cuidado con lo que hago en las redes sociales y con lo que la gente publica sobre mí."
Andy Beal recomienda tomarse muy en serio cualquier mentira que publiquen sobre nosotros. Dice que el 90% de los blogueros ha corregido alguna vez algo que han publicado y que no responde a la realidad. Según él, lo mejor es pedir que se elimine completamente el error o que se corrija en el contexto del comentario original, en lugar de hacer una fe de erratas en otro sitio, porque de ese modo el material falso seguiría publicado en algún lugar de internet.
Para desplazar los resultados dañinos o embarazosos al final de una lista de resultados, lo mejor es generar contenidos positivos con un blog personal, una página web y perfiles en redes sociales. En este sentido, Google ha lanzado recientemente una herramienta para crear perfiles y elegir lo que se muestra primero cada vez que alguien realiza una búsqueda de nuestro nombre. Al vincular su nombre a una URL, fotos o información de contacto y profesional, puede mostrar primero su mejor cara. Si le interesa, esta opción se encuentra en google.com/profiles.
Fleischer dice que tampoco pasa nada por aparecer en Facebook bebiendo cerveza en una boda, por ejemplo: "En el mundo profesional también es importante mostrar que se tiene personalidad. Si le preocupa lo que puedan pensar, aumente la seguridad de su perfil, pero tenga presente que pasarlo bien no excluye trabajar duro".
Erik Kopelman, como profesional de la publicidad en internet y teniendo en cuenta su experiencia personal, afirma que es perfectamente consciente del poder de la red. "Siempre le digo a la gente que su nombre es como su marca y que tienen que tener cuidado con lo que publican."

lunes, marzo 08, 2010

Se discrimina más por la maternidad que por el sexo a las mujeres...

Según un estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en los mercados de empleo de los países avanzados (las naciones nórdicas y EEUU) las damas están por tocar el 50% de la fuerza laboral.  "En este contexto, en la Argentina llama la atención que persistan diferencias notables en términos de calidad de los empleos
Mientras que en los países más desarrollados del mundo las mujeres ocupan cada vez más espacios de trabajo, en la Argentina cada vez tienen más dificultades para desarrollarse profesionalmente, especialmente si poseen hijos.

Según un estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en los mercados de empleo de los países avanzados (las naciones nórdicas y EEUU) las damas están por tocar el 50% de la fuerza labora. "En este contexto, en la Argentina llama la atención que persistan diferencias notables en términos de calidad de los empleos. En general, se sigue observando que las mujeres reciben remuneraciones más bajas y que las posiciones de mayor responsabilidad tienden a ser ocupadas por los varones", advierte Idesa.

El centro de estudios añade que un dato importante de la evidencia internacional es que las diferencias de remuneraciones entre varones y mujeres sin hijos tienden a desaparecer, mientras que son las mujeres con hijos las que enfrentan las situaciones más desventajosas. "Esto sugiere que las diferencias de calidad en la inserción laboral no se deberían tanto a cuestiones culturales de discriminación por sexo, sino a los conflictos que se plantean entre desarrollar una carrera laboral y las responsabilidades que asumen las mujeres cuando tienen hijos", dice.

En la Argentina, según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, todavía sólo el 40% de los puestos de trabajo son ocupados por mujeres. La misma fuente señala que al 1º semestre de 2009 la remuneración promedio por trabajador era de $ 1.700, desagregada de la siguiente forma:
  • La remuneración promedio de bolsillo de los ocupados varones era de $ 1.910.
  • Entre las ocupadas mujeres sin hijos la remuneración promedio era de $1.660.
  • Entre las ocupadas mujeres con hijos, en cambio, era de apenas $1.352.
"Los datos locales muestran para la Argentina niveles de inserción laboral de las mujeres inferiores a los de los países más avanzados. Pero también se observa que las diferencias de remuneraciones entre mujeres y varones son mucho más marcadas cuando la mujer tiene hijos. Esto estaría indicando que en la Argentina, aunque todavía persistan diferencias ligadas a la discriminación por sexo, la maternidad tiene una incidencia muy importante como obstáculo para la inserción y desarrollo laboral de las mujeres", asevera.
Añade que las responsabilidades que impone la reproducción hacen que las mujeres con hijos compitan en inferioridad de condiciones con los hombres y las mujeres sin hijos en el mercado laboral. Frente a este fenómeno, los países bien organizados están abordando políticas que ayuden a morigerar el conflicto entre los roles reproductivos y las exigencias laborales.
"Se promueven sistemas de guarderías de tiempo completo y alta calidad, educación de doble jornada, flexibilidad de la jornada laboral, facilidad para el trabajo part-time, trabajo vía Internet desde el hogar, redefinición de las reglas previsionales compensando la falta de aportes causadas por la maternidad, entre otras medidas", dice.

Idesa advierte que la Argentina va en el sentido contrario limitándose sólo a promover intervenciones de discriminación positiva. En paralelo, se intensifican reglas que conspiran contra el empleo femenino. "Por ejemplo, se ponen trabas a esquemas de flexibilidad horaria y trabajo a tiempo parcial; a través de las moratorias previsionales se otorgan jubilaciones a mujeres que nunca trabajaron, discriminando a las que sí lo hacen; en la política asistencial, se ha comprometido una enorme masa de recursos para financiar la asignación por hijo mientras el Estado se sigue desentendiendo de las necesidades de contar con servicios de calidad en materia de guarderías y doble escolaridad.
Pareciera que no se asume que la mejor contribución al desarrollo social no la da el asistencialismo, que desalienta la cultura del trabajo, sino las intervenciones públicas que apunten a facilitar y promover el empleo, especialmente entre las mujeres que pertenecen a los hogares de más bajos ingresos", concluye.

FUENTE: La Gaceta
(Miércoles 17.02.2010)

viernes, enero 29, 2010

¿Qué son los bancos de tiempo?

Son bancos cuya unidad de intercambio no es el dinero sino el tiempo.

El primer banco del tiempo se remonta a los años ochenta, cuando el catedrático estadounidense Edgar Kahn promovió la idea de usar el tiempo como unidad de cambio, en vez de dinero. Así nacieron los "Time Dollar", cuya idea era que una hora de trabajo debía valer siempre un dólar. Se promovían relaciones de intercambio igualitarias. La propuesta se extendió pronto a Inglaterra, donde se acuñó el concepto de "Time Bank" (banco del tiempo). En los años noventa las primeras experiencias de los bancos de tiempo provienen de Italia, donde llevan varias décadas funcionando y luego se propagó por España.
El fundamento de estas asociaciones es el intercambio de tiempo, en lugar de emplear dinero como en los bancos tradicionales. Dar, recibir y compartir el tiempo ayuda a resolver necesidades de la vida diaria y también puede contribuir a crear horas de ocio, ya que luego puede invertirse en acompañar al cine, teatro, excursiones, visitas culturales, viajes, etc.

En un principio fueron concebidos con el objetivo de ayudar a las mujeres a conciliar el trabajo con las tareas doméstica y que pudieran, de esta manera, disponer de más tiempo libre. Gracias al éxito de las primeras experiencias, pronto se extendieron a todo tipo de colectivos y también a otros países. En la actualidad existen cerca de 300 bancos de tiempo, algunos amparados por entidades bancarias convencionales u otro tipo de fundaciones. Los hay en Europa, Canadá, Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos, donde se llaman "time dollars". En España, los primeros bancos de tiempo datan de 1993 y fueron promovidos por grupos alternativos solidarios. En la actualidad se pueden encontrar en casi todas las ciudades.
¿Cómo funcionan?
Los bancos de tiempo están constituidos por grupos de personas que intercambian su tiempo para la realización de diversos servicios. Es decir, ponen a disposición del resto de los socios una lista de tareas que pueden ofrecer y unas horas determinadas de tiempo que pueden dedicar a esas tareas. A cambio reciben la dedicación de esas mismas horas en otros servicios que necesitan del resto del colectivo. Por ejemplo, un socio pone a disposición de todos los miembros de la asociación 10 horas de su tiempo para acompañar al médico a personas mayores. A cambio de este servicio recibiría 10 horas de tiempo del resto de los asociados en la realización de un trámite con la Administración, en efectuar la compra u otro menester.
El tiempo vale lo mismo independientemente de cual sea el servicio que se ofrezca, es decir se intercambian horas, no servicios, cuesta lo mismo una hora dedicada a recoger los niños del colegio que una hora dedicada a una reparación de fontanería.

¿Quién puede participar?
Todas las personas pueden ser miembros de un banco de tiempo, no importa su formación, edad, ocupación, etc. Las lista de tareas que se pueden intercambiar es muy amplia y abarca todo lo que se pueda imaginar.

Un talonario de horas
Cualquier persona puede ser miembro de un banco del tiempo. No importa la formación o la edad. El único requisito es el deseo de participar y de intercambiar habilidades. Cada nuevo socio debe rellenar una ficha de inscripción en la que especifica los servicios que desea brindar a la comunidad y las actividades que podría demandar. Se le asigna un número, recibe un talonario de horas para que pueda realizar las transacciones y se le envía -a través de correo electrónico- el listado con los servicios que ofrecen todos los socios y los datos de contacto. En caso de demandar una actividad, el socio llama a la persona que puede ayudarle, sin necesidad de intermediarios.
No se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan
Quien recibe el servicio paga con un cheque en el que apunta el tiempo invertido. El beneficiario dispondrá de estas horas para solicitar otro servicio cuando lo necesite. En la Secretaría del Banco se ocupan de anotar los intercambios y actualizar el saldo de la cuenta corriente de tiempo de los socios. Cada tres meses, se envía a los participantes el estado de su cuenta corriente, junto con el boletín actualizado de los servicios que se pueden permutar, que cambia en función de los nuevos socios. Desde la Secretaría se avisa a quienes tengan desequilibrios de tiempo, ya sea porque no han dado demasiado o porque han recibido poco. En principio, no se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan. En algunos bancos, si una persona no ha utilizado sus créditos de recepción podrá transferirlos a otro miembro.

¿Qué se puede intercambiar?
Los servicios que se canjean en los bancos del tiempo son muchos y muy variados. Desde el cuidado de niños, personas con discapacidad o mayores, hasta la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería. No importa que varios miembros compartan servicio. En este caso, se intenta que tengan un horario diferente para que cualquier socio tenga varias opciones. Una de la claves de estas asociaciones es que todas las actividades tienen el mismo valor, porque atienden la necesidad de una persona.
Los servicios que se canjean van desde el cuidado de niños a la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería
En el listado de actividades que reciben los miembros, organizado por temas, destacan servicios como:
•Atención a las personas: acompañar a niños al colegio, leer cuentos o jugar, cuidado de personas mayores o enfermos, acompañar al médico, leer libros a ancianos o discapacitados, realizar gestiones.
•Cuidado del cuerpo y de la salud: realizar masajes, dar una sesión de reflexología o relajación, enseñar a maquillarse, cortar el pelo o dar mechas, asesoramiento de imagen.
•Tareas domésticas: hacer la compra, cocinar, coser, hacer pequeñas tareas y reparaciones domésticas, bricolaje, cuidar animales y plantas.
•Informática: pasar trabajos a ordenador, asesoramiento informático, acompañamiento para comprar un ordenador e instalarlo.
•Aficiones: clases de astrología, de escritura o de punto.
•Idiomas: clases, traducciones, conversación.
•Formación: apoyo para realizar deberes, enseñar música, pintura, dibujo, decoración.
•Asesoramiento/Orientación: seguros, finanzas, asesoría como abogados o como psicólogos.

Por VIRGINIA MADRID Fecha de publicación: 4 de diciembre de 2009
fuente: http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/sociedad-y-consumo/2009/12/04/