viernes, enero 29, 2010

¿Qué son los bancos de tiempo?

Son bancos cuya unidad de intercambio no es el dinero sino el tiempo.

El primer banco del tiempo se remonta a los años ochenta, cuando el catedrático estadounidense Edgar Kahn promovió la idea de usar el tiempo como unidad de cambio, en vez de dinero. Así nacieron los "Time Dollar", cuya idea era que una hora de trabajo debía valer siempre un dólar. Se promovían relaciones de intercambio igualitarias. La propuesta se extendió pronto a Inglaterra, donde se acuñó el concepto de "Time Bank" (banco del tiempo). En los años noventa las primeras experiencias de los bancos de tiempo provienen de Italia, donde llevan varias décadas funcionando y luego se propagó por España.
El fundamento de estas asociaciones es el intercambio de tiempo, en lugar de emplear dinero como en los bancos tradicionales. Dar, recibir y compartir el tiempo ayuda a resolver necesidades de la vida diaria y también puede contribuir a crear horas de ocio, ya que luego puede invertirse en acompañar al cine, teatro, excursiones, visitas culturales, viajes, etc.

En un principio fueron concebidos con el objetivo de ayudar a las mujeres a conciliar el trabajo con las tareas doméstica y que pudieran, de esta manera, disponer de más tiempo libre. Gracias al éxito de las primeras experiencias, pronto se extendieron a todo tipo de colectivos y también a otros países. En la actualidad existen cerca de 300 bancos de tiempo, algunos amparados por entidades bancarias convencionales u otro tipo de fundaciones. Los hay en Europa, Canadá, Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos, donde se llaman "time dollars". En España, los primeros bancos de tiempo datan de 1993 y fueron promovidos por grupos alternativos solidarios. En la actualidad se pueden encontrar en casi todas las ciudades.
¿Cómo funcionan?
Los bancos de tiempo están constituidos por grupos de personas que intercambian su tiempo para la realización de diversos servicios. Es decir, ponen a disposición del resto de los socios una lista de tareas que pueden ofrecer y unas horas determinadas de tiempo que pueden dedicar a esas tareas. A cambio reciben la dedicación de esas mismas horas en otros servicios que necesitan del resto del colectivo. Por ejemplo, un socio pone a disposición de todos los miembros de la asociación 10 horas de su tiempo para acompañar al médico a personas mayores. A cambio de este servicio recibiría 10 horas de tiempo del resto de los asociados en la realización de un trámite con la Administración, en efectuar la compra u otro menester.
El tiempo vale lo mismo independientemente de cual sea el servicio que se ofrezca, es decir se intercambian horas, no servicios, cuesta lo mismo una hora dedicada a recoger los niños del colegio que una hora dedicada a una reparación de fontanería.

¿Quién puede participar?
Todas las personas pueden ser miembros de un banco de tiempo, no importa su formación, edad, ocupación, etc. Las lista de tareas que se pueden intercambiar es muy amplia y abarca todo lo que se pueda imaginar.

Un talonario de horas
Cualquier persona puede ser miembro de un banco del tiempo. No importa la formación o la edad. El único requisito es el deseo de participar y de intercambiar habilidades. Cada nuevo socio debe rellenar una ficha de inscripción en la que especifica los servicios que desea brindar a la comunidad y las actividades que podría demandar. Se le asigna un número, recibe un talonario de horas para que pueda realizar las transacciones y se le envía -a través de correo electrónico- el listado con los servicios que ofrecen todos los socios y los datos de contacto. En caso de demandar una actividad, el socio llama a la persona que puede ayudarle, sin necesidad de intermediarios.
No se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan
Quien recibe el servicio paga con un cheque en el que apunta el tiempo invertido. El beneficiario dispondrá de estas horas para solicitar otro servicio cuando lo necesite. En la Secretaría del Banco se ocupan de anotar los intercambios y actualizar el saldo de la cuenta corriente de tiempo de los socios. Cada tres meses, se envía a los participantes el estado de su cuenta corriente, junto con el boletín actualizado de los servicios que se pueden permutar, que cambia en función de los nuevos socios. Desde la Secretaría se avisa a quienes tengan desequilibrios de tiempo, ya sea porque no han dado demasiado o porque han recibido poco. En principio, no se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan. En algunos bancos, si una persona no ha utilizado sus créditos de recepción podrá transferirlos a otro miembro.

¿Qué se puede intercambiar?
Los servicios que se canjean en los bancos del tiempo son muchos y muy variados. Desde el cuidado de niños, personas con discapacidad o mayores, hasta la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería. No importa que varios miembros compartan servicio. En este caso, se intenta que tengan un horario diferente para que cualquier socio tenga varias opciones. Una de la claves de estas asociaciones es que todas las actividades tienen el mismo valor, porque atienden la necesidad de una persona.
Los servicios que se canjean van desde el cuidado de niños a la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería
En el listado de actividades que reciben los miembros, organizado por temas, destacan servicios como:
•Atención a las personas: acompañar a niños al colegio, leer cuentos o jugar, cuidado de personas mayores o enfermos, acompañar al médico, leer libros a ancianos o discapacitados, realizar gestiones.
•Cuidado del cuerpo y de la salud: realizar masajes, dar una sesión de reflexología o relajación, enseñar a maquillarse, cortar el pelo o dar mechas, asesoramiento de imagen.
•Tareas domésticas: hacer la compra, cocinar, coser, hacer pequeñas tareas y reparaciones domésticas, bricolaje, cuidar animales y plantas.
•Informática: pasar trabajos a ordenador, asesoramiento informático, acompañamiento para comprar un ordenador e instalarlo.
•Aficiones: clases de astrología, de escritura o de punto.
•Idiomas: clases, traducciones, conversación.
•Formación: apoyo para realizar deberes, enseñar música, pintura, dibujo, decoración.
•Asesoramiento/Orientación: seguros, finanzas, asesoría como abogados o como psicólogos.

Por VIRGINIA MADRID Fecha de publicación: 4 de diciembre de 2009
fuente: http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/sociedad-y-consumo/2009/12/04/

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